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Necesitamos volver a mirar al río

río Negro y su sistema lacustre

Resistencia: Río Negro y su sistema lacustre

Desde su fundación, la ciudad de Resistencia nació y se desarrolló junto a los meandros del Río Negro y su sistema lacustre, en consecuencia, la relación con este recurso ha ido variando con el pasar de los años.

Las históricas inundaciones de 1982-83 han generado considerables pérdidas, teniendo en cuenta que alrededor de 40.000 personas habían sido evacuadas en escuelas y galpones durante meses, permaneciendo en críticos niveles de hacinamiento, sumado al éxodo transitorio de más de 4.000 niños a otras provincias del país y la toma de viviendas estatales aún no habilitadas. Esta situación provocó un cambio radical en la relación de la ciudad con el río, y lo que es más, de la población misma con el río. A partir de allí, comenzamos a darle la espalda, negándolo entonces como elemento fundamental de la identidad de nuestra ciudad.

río Negro y su sistema lacustre

Cauces naturales

Por su parte, el Código Civil y Comercial de la Nación Argentina, en su artículo Nº235, establece como bienes pertenecientes al dominio público a los ríos, lagunas y demás aguas que corren por cauces naturales, delimitados por la línea de ribera que fija el promedio de las máximas crecidas ordinarias. A su vez, la Administración Provincial del Agua (APA) en su resolución Nº303/17 delimita las zonas prohibidas y de restricción severa. También el Código de Planeamiento Urbano Ambiental de la ciudad establece una clasificación de los componentes del sistema fluvial- lacustre. De esta manera, los usos de suelo del límite norte de todo el complejo constituido por el Río Negro con sus meandros y lagunas, se destina a una amplia franja recreativa con preservación y exaltación del paisaje natural, en cuyos bordes se eslabonan los distritos residenciales de baja densidad con predominio de jardines. Es entonces que las disposiciones del Código apuntan a garantizar, en carácter de ribera, una franja de terreno libre y forestado, que resultaría de acceso público sobre sus bordes.

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Crecimiento de nuestra ciudad poco planificado y
carente de control

A mediados del siglo pasado, el crecimiento acelerado de nuestra ciudad, poco planificado y carente de control por parte del Estado, ha hecho que estos cuerpos de agua terminen convirtiéndose en el patio trasero de privados, siendo arrasados por ocupaciones informales, con sus bordes convertidos en microbasurales o siendo la cloaca de la ciudad por conexiones ilegales y vertidos contaminantes. Esta situación no solo perjudica la salud de la población, sino que también incrementa el riesgo hídrico, contribuye a la pérdida de la identidad de la ciudad y niega el acceso a los habitantes para fines de ocio y recreación.

Necesitamos volver a mirar los ríos. Esto sin duda sentaría las bases para la renovación urbana, ambiental y social de nuestra ciudad, recuperando su relación con el río y compatibilizando la localización para distintas actividades que no sean consideradas degradantes para el ambiente, como áreas residenciales, centros recreativos y/o deportivos, comercios y otras actividades afines a estas.

Beneficios son sociales, ambientales y económicos

Los beneficios son sociales, ambientales y económicos. Sociales, debido a que recuperar el río negro para la ciudad promoverá la cohesión social, al contar con nuevos espacios públicos de calidad paisajística para el encuentro, ocio y recreación. Ambientales, porque restituir el hábitat fluvial contribuye al control de la temperatura, ayuda a mejorar la calidad del aire y, con una correcta planificación de sus desagües, ayuda a evitar inundaciones. Y finalmente económicos, ya que recuperar el espacio costero para la sociedad ayuda a mejorar la salud pública, eleva el valor inmobiliario de las propiedades que están en el área de influencia y fomenta el desarrollo comercial y administrativo en la zona.